En los suelos con inundación total o temporal de forma potencial se instala un Bolbochoenetum maritimi del que quedan restos apreciables con Scirpus maritimus, Juncus acutus, Typha domingensis, Scirpus tabernaemontani, etc.
Actualmente esta comunidad está muy fragmentada y empobrecida en especies. Cercana a ella y en suelos no inundables permanentemente aparece el juncal de Holoschoenetum vulgaris dominado por Scirpus holoschoenusentre el que se sitúa de forma potencial el pastizal de Schoeno-Plantaginetum crassifoliae prácticamente sustituido por otro como es el Trifolio fragiferi-Cynodontetum dactylonis de óptimo en suelos con cierta nitrificación. La vegetación más notoria en los entornos secos de las salinas son los tomillares gipsícolas tradicionalmente asignados a un Gypsophilo struthii-Onidetum edentulae de forma errónea por varios autores (ALONSO, M.A., 1999) dado que esta comunidad está definida para la Ononis tridentatavar. edentula de distribución íberolevantina, sin embargo en la zona la variedad es la específica por lo que enmarcamos estos tomillares gipsícolas dentro de la comunidad Lino differentis-Lepidietum subulati de areal manchego (MOLINA, R., VALDÉS, A & ALCARAZ, F. 2008). Su vegetación potencial pertenece a un Tamaricetum gallicae descartando la asignada por (ALONSO, M.A., op. cit) Inulo-Tamaricetum por
ser de apetencia más salina que la que se encuentra en estos espacios. Su presencia puede detectarse camino de las Salinas hacia Abengibre si bien está muy fragmentada y puntual. Su degradación origina los tomillares referidos y por efecto del pastoreo puede degradarse a matorrales nitrófilos de la clase Pegano-Salsoletea representada ampliamente por el sisallar de Salsolo vermiculatae-Artemisietum herba-albae en cuyos claros más devastados se ubica un cardunal de Carduo bourgeani-Silybetum mariani. En lugares con suelo arenoso y seco aparece el albardinal de Dactylo-Lygeetum spartii.
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