Actualmente, no quedan apenas vestigios de la explotación salinera, salvo una nave y parte del muro de calicanto que se utilizaba para separar las aguas salobres y dulces.
ALMENDROS (1985, pp. 31-32) detalla las instalaciones que tenían las salinas modernizadas a lo largo del siglo XIX y XX:
- Pozo-noria en el interior de un pequeño edificio octogonal (67 m2) de mampostería, madera y teja.
- Malacate de madera al borde del pozo con dos ruedas de pino, aguaderas, árbol y flecha que sacaba el agua salobre del pozo con una caballería y que era vertida en una tornaja.
- Un cocedero –al que era conducida el agua de la tornaja– con un depósito de 273 m2, donde secalentaba el agua hasta los 20 ºC.
- 149 eras de cristalización (de forma cuadrada y suelo de piedra) con una superficie de unos 500 m2
donde se recibía el agua del cocedero para elevarla a 25º y producir el cuaje de la sal. Eran desaguadas por medio de acequias de limpieza.
- La sal resultante era recogida y colocada para su secado último en cinco placetas empedradas contiguas.
- El acopio de la sal se realizaba en un almacén de tres naves y 560 m2 construido con mampostería con capacidad para almacenar 2.300 Tm de sal.
- Había también un garitón de 25 m2para albergue de los guardias que custodiaban la fábrica.
- Por último, había una casa de dos pisos (766 m2) situada en el interior del pueblo para la administración y casa-habitación del administrador.
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