jueves, 17 de noviembre de 2011

Abastecimiento industrial


Explotación salinera.
Existen indicios (ALMENDROS, J. Manuel, 1985) de que estas salinas datan de la época romana, como delatan muestras de escoria y restos de cerámica y vasijas  hallados en el entorno.  Sin embargo, su importancia histórica documentada arranca del Medievo. En la Edad Media, la sal era utilizada como conservante de alimentos y para propiciar el engorde del ganado en un territorio cuya economía estaba fuertemente basada en la ganadería. Las salinas de Fuentealbilla abastecían de sal a los términos de Jorquera, Chinchilla y Albacete y a finales del siglo XV fueron objeto de  diversos pleitos por las irregularidades en las que incurrieron Verástegui (propietario) y los arrendadores con los diferentes clientes; disputas que no terminaron hasta los acuerdos de 1492. Esta problemática fue achacable al alto índice de inflación que atravesó la Corona de España, acentuado por el esfuerzo bélico que supuso la conquista del reino nazarí. Hasta esta fecha, la Corona protegió en la medida de sus posibilidades a los concejos ante los privilegios de origen feudal y los oligopolios personales (AYLLÓN, Carlos, 1991). La propiedad de las salinas de Fuentealbilla ha tenido tres grandes hitos (ALMENDROS, 1985):
1.-  Señorial (hasta 1564). Ubicadas en el Señorío de Jorquera, dominio del Marqués de Villena, fueron confirmadas
en su derecho de posesión a don Francisco de Verastegui por
su servicio a Diego López Pacheco en la defensa de  las 
tierras del Marquesado frente a los Reyes Católicos. 
2.-   Estatal (desde 1564 hasta 1871). Felipe II decidió 
incorporar a su hacienda el monopolio de la sal, apurado por 
sus gastos de guerra, por lo que en 1564 todas las salinas de 
Castilla (excepto las andaluzas) pasaron a la Corona previa 
indemnización a los propietarios, rompiéndose la propiedad 
feudal existente hasta entonces. La hacienda real fijó un 
precio común para la venta de sal en todo el reino,
incrementándose notablemente los precios anteriores. 
3.-  Particular  (desde 1871). A lo largo del siglo XIX, las 
tendencias industrializadoras hacían de la sal una  materia 
prima de primera necesidad (fabricación de jabón, vidrios, 
mosaicos, cueros, fundiciones de minerales, conservas, 
salazones, etc.) y el monopolio estatal y los altos precios 
fijados encarecían los productos, disminuyendo su 
competitividad, circunstancia que fue combatida por los 
gobiernos liberales de la época hasta que las cortes 
constituyentes emanadas de la Revolución de 1868 abolieron 
el monopolio de la sal que ostentaba la hacienda estatal. En 
este contexto, las salinas de Fuentealbilla fueron  sacadas a 
pública subasta el 17 de mayo de 1871 y adjudicadas a don 
Manuel María Pérez Setién, comerciante de Albacete. Por 
entonces, las salinas producían ya en torno a 250 Tm de sal 
al año. Pérez Setién vendió seis años más tarde las salinas ala familia Caudepón, que las mantuvo durante varias
generaciones hasta su venta en 1973. De ahí, pasaron a los 
hermanos Gonzálvez, sus últimos propietarios, que llegaron a 
incrementar la producción hasta las 500.000 Tm/año. A pesar 
del cierre de las salinas, Francisco José Gonzálvez sigue 
explotando otra empresa salinera en la localidad desde hace 
21 años (La Tribuna, 17 de enero de 2010). 

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